La amalgama dental es un material de empaste formado por una aleación de mercurio con otros metales, sobre todo plata, estaño y cobre. Durante más de un siglo se ha empleado para reconstruir dientes con caries porque es muy resistente, duradera y económica. Hoy ha pasado a un segundo plano frente al composite —del color del diente y sin mercurio—, aunque los empastes de amalgama ya colocados se consideran seguros y no hace falta retirarlos solo por precaución.
Qué es la amalgama dental y de qué está hecha
Cuando hablamos de amalgama dental nos referimos a un material de obturación —lo que popularmente llamamos «empaste»— que se obtiene mezclando mercurio líquido con una aleación en polvo de metales. El mercurio actúa como aglutinante: liga el resto de componentes y forma una masa moldeable que el dentista compacta dentro de la cavidad limpia. En pocos minutos endurece y adquiere una gran resistencia mecánica.
Los metales que acompañan al mercurio son, principalmente, la plata, el estaño y el cobre, y en algunas fórmulas también el zinc. De ahí que a estos empastes se les conozca coloquialmente como «empastes de plata», por su característico color grisáceo. Su uso se remonta al siglo XIX, y durante generaciones fue el material de referencia para tratar la caries en dientes posteriores, donde la fuerza de la masticación es mayor.
Ventajas y desventajas de la amalgama dental
La amalgama ha resistido tanto tiempo porque ofrece prestaciones difíciles de igualar en el pasado. Sin embargo, también arrastra limitaciones que hoy pesan cada vez más. Conviene verlas en conjunto:
| Ventajas | Inconvenientes |
|---|---|
| Muy resistente al desgaste y a la presión de la masticación | Color plateado, poco estético y visible al sonreír o reír |
| Gran durabilidad: puede aguantar entre diez y quince años o más | No se adhiere al diente, por lo que exige tallar más tejido sano para que quede retenida |
| Buen sellado marginal y tolerancia a la humedad al colocarla | Puede provocar galvanismo, una sensación eléctrica al contactar con otro metal en la boca |
| Coste bajo y técnica sencilla y rápida | Contiene mercurio, con el consiguiente impacto medioambiental en su residuo |
A las diferencias de dilatación con los cambios de temperatura, que a la larga pueden favorecer microfiltraciones, se suma un detalle nada menor para muchos pacientes: el aspecto. Un empaste metálico contrasta con el esmalte y difícilmente pasa desapercibido.
Tipos de amalgama y materiales de empaste
En sentido estricto, la amalgama es la aleación con mercurio y plata. En la consulta, sin embargo, la pregunta habitual es «con qué material me empasta», y ahí entran en juego varias opciones. Estas son las más frecuentes:
- Amalgama de plata. La clásica aleación de mercurio, plata, estaño y cobre. Es la más económica y resistente, pero la menos estética.
- Oro (incrustaciones). Muy duradero y bien tolerado por los tejidos, aunque de color llamativo y coste elevado. Hoy es poco habitual.
- Porcelana o cerámica. Se cementa a la pieza, resiste bien y ofrece un color natural; su inconveniente es el precio y que requiere más de una sesión.
- Composite. Una resina del color del diente que se adhiere directamente al esmalte. Es la opción más utilizada hoy por su estética y su versatilidad.
La elección no es solo cuestión de gustos: depende del tamaño de la caries, de la pieza afectada y de la carga masticatoria que deberá soportar. Por eso la decisión se toma siempre tras revisar el diente, no de forma genérica.
¿Es segura la amalgama dental? El mercurio, a examen
Es la duda que más preocupa, y es lógico: la palabra «mercurio» genera alarma. La evidencia científica disponible, revisada por organismos como la Organización Mundial de la Salud y las principales agencias sanitarias, concluye que los empastes de amalgama ya colocados son seguros para la población general y que la pequeña cantidad de vapor que pueden liberar no supone un riesgo para la salud en la mayoría de las personas.
Con un criterio de prudencia, la normativa europea sí ha restringido su uso desde 2018 en grupos concretos —embarazadas, mujeres en periodo de lactancia y menores de quince años—, y ha impulsado su reducción progresiva por motivos medioambientales, ya que el mercurio es un contaminante que conviene retirar del ciclo del residuo. Las reacciones alérgicas al material existen, pero son poco frecuentes. La recomendación de fondo es clara: no se aconseja retirar un empaste de amalgama en buen estado únicamente por precaución, porque el propio proceso de quitarlo libera más vapor que dejarlo intacto.
Por qué el composite ha sustituido a la amalgama
Si la amalgama funciona, ¿por qué apenas se coloca ya? La respuesta está en las ventajas acumuladas del composite. Este material es biocompatible y no contiene mercurio; imita el color del diente, de modo que el resultado es prácticamente invisible; y, sobre todo, se adhiere a la estructura dental. Esa adhesión permite un tratamiento mucho más conservador: el dentista elimina solo el tejido cariado y preserva más diente sano, algo imposible con la amalgama, que necesita cavidades con retención mecánica.
A cambio, el composite exige una técnica más meticulosa —el campo debe quedar bien aislado de la saliva— y su vida útil puede ser algo menor en muelas sometidas a gran esfuerzo, aunque las resinas actuales han acortado mucho esa distancia. Si desea entender cómo se coloca hoy una obturación paso a paso, puede consultar nuestra página de empastes dentales, donde explicamos el procedimiento con detalle.
¿Hay que cambiar los empastes de amalgama antiguos?
Tener empastes de plata de hace años no obliga a sustituirlos. La decisión depende del estado de cada uno, no de la moda del material. Esta tabla resume cuándo conviene mantenerlos y cuándo valorar el cambio:
| Motivos para mantenerlo | Motivos para cambiarlo |
|---|---|
| El empaste está íntegro y sella bien el diente | Aparece caries nueva por debajo o alrededor de la obturación |
| No hay caries, fracturas ni molestias | El empaste o el diente presentan una grieta o fractura |
| La pieza no duele ni presenta sensibilidad | Hay dolor, sensibilidad o filtración en la zona |
| No se ve al hablar ni al sonreír | Se busca mejorar la estética de un empaste visible |
Cuando sí procede la sustitución, en P&P Clinic retiramos la amalgama con medidas de protección —aislamiento con dique de goma y aspiración— y la reemplazamos por un empaste de composite del color de su diente. Así el resultado gana en estética y se conserva la mayor cantidad posible de tejido natural.
En cualquier caso, la mejor estrategia sigue siendo evitar que la caries aparezca: revisiones periódicas, una buena higiene diaria y limpiezas profesionales cuando toque. Detectar una lesión a tiempo permite tratarla con una obturación mínima, en lugar de tener que recurrir más adelante a tratamientos más complejos.