Las caries interproximales son las que se forman en las caras de contacto entre dos dientes vecinos, esa zona estrecha por la que las piezas se tocan y que el cepillo no alcanza. Al esconderse entre diente y diente, no suelen verse a simple vista y avanzan sin dar síntomas hasta fases ya avanzadas, por lo que muchas se detectan únicamente con una radiografía de aleta de mordida. Se producen por la placa bacteriana que fermenta los azúcares y desmineraliza el esmalte; su mejor defensa es la seda dental diaria y las revisiones periódicas. Cuando son incipientes pueden remineralizarse, y cuando ya han abierto cavidad se resuelven con un empaste.
¿Por qué se forman las caries interproximales?
Las caries interproximales aparecen en las llamadas caras proximales del diente, las dos superficies laterales por las que cada pieza contacta con su vecina. Justo por debajo de ese punto de contacto se crea un rincón estrecho que el cepillo, por muy bien que usted lo maneje, no consigue limpiar. Allí se acumulan los restos de comida y la placa bacteriana, una película pegajosa de microorganismos que fermenta los azúcares de la dieta y libera ácidos. Esos ácidos van disolviendo los minerales del esmalte —un proceso que llamamos desmineralización— y, con el tiempo, terminan abriendo una cavidad entre las dos piezas.
El mecanismo es el mismo que el de cualquier otra caries, pero la localización lo complica todo: la lesión progresa escondida, sobre todo en molares y premolares, donde las superficies de contacto son más amplias. Favorecen su aparición una higiene interdental escasa, una dieta rica en azúcares de consumo frecuente, los apiñamientos que juntan los dientes y dificultan la limpieza, y una saliva de baja capacidad protectora. Puede repasar todo el proceso, desde la mancha inicial hasta la cavidad, en nuestra página sobre las caries.
Síntomas: por qué cuesta tanto detectarlas
El gran problema de las caries entre los dientes es que, durante mucho tiempo, ni duelen ni se ven. A diferencia de una caries en la cara masticatoria, que suele ennegrecerse a la vista, la interproximal queda oculta entre dos piezas y solo empieza a dar señales cuando ya ha avanzado. Por eso muchas se descubren en una revisión rutinaria y no porque el paciente note nada raro.
Aun así, hay pistas que conviene tener en cuenta:
- Sensibilidad puntual al dulce, al frío o al calor en una zona concreta.
- Molestia o dolor al morder que no termina de localizar del todo.
- Comida que se le queda encajada siempre entre los mismos dientes.
- Una sombra grisácea o un cambio de color que se adivina en el borde entre dos piezas.
- Mal aliento o mal sabor persistente en ese punto pese a cepillarse.
Ninguno de estos signos confirma por sí solo una caries interproximal, pero todos justifican una revisión. Cuando la molestia aparece, la lesión suele llevar tiempo avanzando, así que cuanto antes se valore, más sencilla será la solución.
El papel de la radiografía de aleta de mordida
Como la exploración visual y el espejo no bastan para ver lo que ocurre entre dos dientes, el diagnóstico se apoya en la radiografía de aleta de mordida, conocida también por su nombre en inglés, bitewing. Es una placa pequeña que capta a la vez las coronas de los dientes superiores e inferiores de un lado de la boca y muestra con nitidez las caras de contacto. En ella, la caries se aprecia como una zona más oscura que avanza desde la superficie hacia el interior de la pieza.
Los odontólogos clasificamos esa profundidad en grados, porque de ella depende directamente el tratamiento:
| Grado | Hasta dónde llega | Cómo se aborda |
|---|---|---|
| E1 | Mitad externa del esmalte. | Remineralización y control. |
| E2 | Mitad interna del esmalte, junto a la dentina. | Remineralización o empaste según el caso. |
| D1 | Tercio externo de la dentina. | Empaste (obturación). |
| D2 | Tercio medio de la dentina. | Empaste. |
| D3 | Tercio interno, cerca de la pulpa. | Empaste amplio o endodoncia. |
| La misma placa sirve para vigilar la evolución de una lesión incipiente en revisiones sucesivas. | ||
Detectar la caries en los grados E1 o E2, cuando solo afecta al esmalte, permite frenarla sin necesidad de abrir el diente. Ese es, precisamente, el sentido de las revisiones periódicas: encontrar la lesión antes de que cavite y complique el tratamiento.
Tratamiento de las caries interproximales según su fase
No todas las caries interproximales se tratan igual. La estrategia depende de hasta dónde haya llegado la lesión, y abarca desde no tocar el diente hasta reconstruirlo por completo.
Cuando la caries es incipiente y se limita al esmalte (grados E1 y E2), aún no hace falta empastar. En esta fase se puede remineralizar la zona: reforzamos el esmalte con flúor de aplicación profesional, ajustamos la técnica de higiene interdental y controlamos la dieta para detener el avance. Con revisiones seguidas comprobamos que la mancha no progresa.
Si la caries ya ha atravesado el esmalte y ha cavitado en la dentina, el tratamiento es el empaste u obturación: se elimina el tejido dañado y se reconstruye la pieza, normalmente con un composite del color del diente que devuelve la forma y recupera el punto de contacto con la pieza vecina. Es un procedimiento sencillo, de una sola sesión, siempre que se llegue a tiempo.
Cuando la lesión ha progresado hasta la pulpa (grado D3), donde están el nervio y los vasos, aparece el dolor y suele ser necesaria una endodoncia para retirar el tejido infectado; después, la pieza a menudo se protege con una corona. Y en los casos extremos, si el diente está muy destruido, puede no ser recuperable. Todo esto se evita interviniendo en fases tempranas, un motivo más para no demorar la revisión de una caries.
En P&P Clinic revisamos su boca, hacemos las radiografías necesarias y le explicamos con claridad en qué fase está y qué opciones tiene, sin compromiso. La primera visita es gratuita y ofrecemos financiación hasta 60 meses.
Pida su primera visita gratuitaCómo prevenir las caries interproximales
La prevención de las caries interproximales pasa, sobre todo, por limpiar donde el cepillo no llega. El cepillado por sí solo deja sin tocar precisamente las caras de contacto, que es donde estas caries se forman. Estas pautas concentran casi todo el beneficio:
- Use hilo o seda dental a diario, deslizándolo con suavidad contra la cara de cada diente para arrastrar la placa del punto de contacto.
- Si tiene espacios más abiertos o lleva ortodoncia, recurra a los cepillos interproximales, que limpian mejor esos huecos.
- Cepíllese dos veces al día, dos minutos, con pasta con flúor, que ayuda a remineralizar el esmalte.
- Modere la frecuencia de azúcares y bebidas azucaradas: importa más cada cuánto los toma que la cantidad.
- Acuda a sus limpiezas y revisiones, con radiografías de aleta de mordida cuando su dentista lo indique.
La seda dental es, con diferencia, la herramienta más eficaz frente a este tipo de caries, y también la más olvidada. Incorporarla a la rutina diaria, aunque sea una vez al día, cambia por completo el pronóstico de las superficies que quedan entre los dientes.
Cuándo acudir a su dentista
Como estas caries avanzan en silencio, esperar a que «molesten» casi siempre significa llegar cuando la lesión ya es profunda. Pida cita si nota sensibilidad localizada al dulce o al frío, si se le queda comida encajada siempre en el mismo punto o si aprecia un cambio de color entre dos dientes. Y aunque no note nada, mantenga sus revisiones: son la única forma fiable de detectar a tiempo una caries interproximal.
En P&P Clinic valoramos su caso sin coste en la primera visita, con un equipo médico colegiado y un presupuesto cerrado por escrito. Si confirmamos una caries, le explicamos en qué fase se encuentra y la tratamos de la forma más conservadora posible dentro de nuestra odontología general.