Por Dra. Patricia Palma Maldonado · Nº colegiada 28013243 · Actualizado 12/08/2026
La diferencia entre gingivitis y periodontitis está en la profundidad del daño y en si puede revertirse. La gingivitis es la inflamación de la encía provocada por la placa bacteriana: enrojece, se hincha y sangra, pero es reversible y todavía no ha afectado al hueso. La periodontitis es la fase avanzada de esa misma enfermedad: la infección progresa bajo la encía, destruye el hueso y el ligamento que sujetan el diente, y ese daño ya no se recupera. Dicho de forma sencilla: toda periodontitis empezó siendo una gingivitis, pero no toda gingivitis llega a periodontitis si se trata a tiempo.
La gingivitis es la primera etapa de la enfermedad de las encías. Cuando la placa bacteriana —esa película pegajosa que se forma de manera continua sobre los dientes— no se retira bien, sus toxinas irritan la encía y desencadenan una respuesta inflamatoria. El resultado es una encía enrojecida, algo hinchada y que sangra con facilidad al cepillarse o al usar el hilo dental.
La buena noticia es que, en esta fase, el proceso es totalmente reversible. No hay pérdida de hueso ni de ligamento: solo está inflamado el tejido blando que rodea el diente. Con una limpieza profesional que elimine el sarro y una higiene diaria correcta, la encía vuelve a su estado sano en pocas semanas. Por eso la gingivitis es una señal de aviso que conviene no ignorar.
Cuando una gingivitis no se trata, la inflamación puede avanzar hacia los tejidos profundos y convertirse en periodontitis, conocida popularmente como piorrea. Aquí la infección ya no se limita a la encía: las bacterias progresan por debajo de ella, se forman bolsas periodontales y comienza la destrucción del hueso y de las fibras que anclan cada diente.
La diferencia decisiva es que esta pérdida de hueso es irreversible. El tratamiento puede detener el avance de la enfermedad y estabilizarla, pero el soporte que ya se ha perdido no se regenera de forma espontánea. Si la periodontitis sigue su curso, los dientes empiezan a moverse, se separan y, en los casos más graves, terminan cayéndose. De hecho, la periodontitis es la principal causa de pérdida de dientes en adultos.
No progresa igual en todas las personas: el tabaco, la diabetes mal controlada, el estrés, ciertos medicamentos y la predisposición genética aceleran el deterioro y explican por qué dos pacientes con la misma higiene pueden evolucionar de forma muy distinta.
Ambas forman parte de la misma enfermedad periodontal, pero se distinguen por lo que está dañado y por si el daño puede revertirse. Esta tabla resume las diferencias entre gingivitis y periodontitis que conviene tener claras:
| Característica | Gingivitis | Periodontitis |
|---|---|---|
| Qué se inflama | Solo la encía | Encía, hueso y ligamento |
| ¿Es reversible? | Sí, con tratamiento | No; el daño es permanente |
| Pérdida de hueso | No | Sí, visible en radiografía |
| Bolsas periodontales | No | Sí |
| Movilidad dental | No | Sí, en fases avanzadas |
| Tratamiento base | Limpieza e higiene | Raspado y alisado radicular |
| El diagnóstico definitivo se confirma con un sondaje periodontal y radiografías. | ||
La frontera entre una y otra la marca la exploración: cuando el sondaje detecta bolsas y la radiografía muestra pérdida de hueso, ya no hablamos de gingivitis, sino de periodontitis.
Una encía sana es rosada, firme y no sangra. La enfermedad periodontal, en cambio, suele avanzar sin dolor, lo que hace que muchos pacientes lleguen tarde a la consulta. Estas son las señales de alarma a las que conviene prestar atención:
Los primeros síntomas —enrojecimiento y sangrado— apuntan a una gingivitis. La retracción de la encía, la aparición de espacios entre los dientes y sobre todo la movilidad indican que la enfermedad ya ha progresado a periodontitis. Ante cualquiera de estas señales, lo prudente es una valoración profesional: en nuestra consulta de periodoncia en Madrid realizamos un sondaje completo para medir el estado real de sus encías.
El tratamiento cambia según la fase, y por eso es tan importante diferenciarlas a tiempo. En la gingivitis suele bastar con una limpieza dental profesional que elimine la placa y el sarro acumulados, junto con la corrección de la técnica de higiene en casa. Es un tratamiento sencillo, y en pocas semanas la encía recupera su aspecto sano.
La periodontitis requiere un abordaje más profundo. El pilar es el raspado y alisado radicular: una limpieza por debajo de la encía que retira el sarro alojado en las bolsas periodontales y deja la raíz lisa para que el tejido pueda cicatrizar. En los casos más avanzados puede ser necesaria una fase quirúrgica para acceder a bolsas profundas o regenerar tejido. Después, el paciente entra en un programa de mantenimiento periodontal con revisiones periódicas, porque la enfermedad se controla, pero no se cura del todo.
Tanto la gingivitis como la periodontitis se previenen con el mismo objetivo: mantener a raya la placa bacteriana cada día. Estas medidas concentran casi todo el beneficio:
Muchos casos empiezan por gestos cotidianos que hacemos sin darnos cuenta. Repasar los errores más comunes al cepillarse los dientes le ayudará a que su rutina de higiene realmente proteja sus encías, y no solo sus dientes. La constancia, más que la intensidad, es lo que marca la diferencia a largo plazo.
Un sondaje periodontal nos dice en qué fase están sus encías y qué tratamiento necesita. Diagnóstico y presupuesto cerrado sin compromiso, en Calle Marceliano Santa María 11, junto al Bernabéu.