Sensibilidad dental: causas y solución
Por Dra. Patricia Palma Maldonado · Nº colegiada 28013243 ·
La sensibilidad dental es un dolor breve, agudo y punzante que aparece al tomar algo frío, caliente, dulce o ácido, y también al cepillarse o al respirar aire frío. Se produce porque la dentina —la capa que hay bajo el esmalte— queda expuesta y transmite el estímulo hasta el nervio del diente. La buena noticia es que casi siempre tiene solución: consiste en localizar la causa (retracción de las encías, desgaste del esmalte, bruxismo o una caries) y tratarla con pastas desensibilizantes, ajustes en la higiene y, cuando es necesario, un tratamiento en la clínica.
Qué es la sensibilidad dental
La hipersensibilidad dentinaria, que conocemos popularmente como sensibilidad dental, es una de las molestias bucales más frecuentes: se estima que afecta a uno de cada tres adultos en algún momento de su vida. No es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que le avisa de que algo está dejando la dentina al descubierto.
Para entenderlo conviene recordar cómo es un diente por dentro. La corona está recubierta por esmalte, el tejido más duro del cuerpo, y la raíz, por una fina capa llamada cemento. Debajo de ambos se encuentra la dentina, atravesada por miles de conductos microscópicos —los túbulos dentinarios— que comunican con la pulpa, donde está el nervio. Cuando el esmalte se desgasta o la encía se retrae y descubre la raíz, esos túbulos quedan abiertos.
Un estímulo de temperatura o de presión mueve el líquido que contienen en su interior y ese movimiento se transmite al nervio en forma de dolor. Es lo que se conoce como teoría hidrodinámica. Por eso el dolor de la sensibilidad dental es tan característico: intenso, inmediato y de apenas unos segundos de duración. Si la molestia es sorda, prolongada o aparece de forma espontánea sin ningún estímulo, probablemente no se trate de simple sensibilidad, sino de un problema que conviene revisar cuanto antes.
Causas de la sensibilidad dental
Las causas de la sensibilidad dental casi siempre tienen que ver con la pérdida de esmalte o con la exposición de la raíz. Estas son las más habituales que vemos en consulta:
- Retracción de las encías. Cuando la encía se desplaza hacia abajo deja al descubierto el cuello y la raíz del diente, zonas sin esmalte y muy sensibles.
- Cepillado demasiado fuerte o con cerdas duras, que desgasta el esmalte y daña las encías. Es una de las causas más frecuentes y, a la vez, de las más fáciles de corregir.
- Erosión ácida por refrescos, cítricos, vino o reflujo, que va disolviendo la superficie del esmalte.
- Bruxismo, el hábito de apretar o rechinar los dientes, que fractura y adelgaza el esmalte, sobre todo por la noche.
- Caries, empastes filtrados o pequeñas fracturas que dejan la dentina en contacto con el exterior.
- Sensibilidad transitoria tras un blanqueamiento, una limpieza profunda o un empaste reciente, que suele desaparecer en unos días.
Identificar cuál de estos factores está detrás de su caso es el primer paso del tratamiento. Muchas veces coinciden varios a la vez: por ejemplo, un cepillado agresivo que provoca retracción de encías y, con ella, sensibilidad en el cuello del diente. En nuestra consulta de odontología general exploramos diente a diente para distinguir la sensibilidad reversible de un problema que requiere tratamiento.
Sensibilidad normal o señal de alarma
No toda molestia al frío es motivo de preocupación, pero conviene saber diferenciar la sensibilidad pasajera de la que esconde un problema mayor. Esta tabla le ayudará a orientarse:
| Probablemente reversible | Conviene revisarlo pronto |
|---|---|
| Dolor de segundos que cede al retirar el frío o el dulce | Dolor que persiste minutos después del estímulo |
| Aparece tras un blanqueamiento o una limpieza reciente | Aparece de forma espontánea, sin causa aparente |
| Afecta a varios dientes de forma leve | Se concentra en un solo diente y va a más |
| Mejora con pasta desensibilizante | No mejora pese a los cuidados en casa |
Si su caso se parece a la columna de la derecha, no lo demore: podría tratarse de una caries profunda, una infección o una fractura, y cuanto antes se aborde, más sencilla será la solución.
Solución: cómo se trata la sensibilidad dental
La solución de la sensibilidad dental combina lo que usted puede hacer en casa con lo que tratamos en la clínica. El objetivo es doble: sellar los túbulos dentinarios para que dejen de transmitir el estímulo y, sobre todo, corregir la causa que los dejó expuestos.
| Dónde | En qué consiste |
|---|---|
| En casa | Pasta desensibilizante con nitrato potásico o flúor, cepillo suave y técnica correcta. |
| En casa | Enjuagues con flúor y evitar los alimentos ácidos justo antes de cepillarse. |
| En clínica | Barnices y geles de flúor o selladores que taponan los túbulos expuestos. |
| En clínica | Empaste o reconstrucción cuando hay caries, fractura o desgaste del cuello. |
| En clínica | Injerto de encía si la raíz ha quedado muy expuesta por la retracción. |
| En clínica | Férula de descarga para el bruxismo, que protege el esmalte por la noche. |
Las pastas desensibilizantes necesitan constancia: sus efectos se notan a partir de dos o tres semanas de uso continuado, no de forma inmediata. Un truco sencillo es aplicar un poco de pasta con el dedo sobre la zona sensible antes de dormir, sin aclarar después. Si aun así la molestia no cede, el tratamiento en clínica resuelve la mayoría de los casos en una o dos sesiones.
Cómo prevenir la sensibilidad dental
Prevenir la sensibilidad dental es, en buena medida, cuidar el esmalte y las encías que lo rodean. Estas pautas ayudan a evitar que aparezca o a que no vaya a más:
- Cepíllese con un cepillo de cerdas suaves y sin apretar, con movimientos delicados en lugar de frotar con fuerza.
- Espere al menos treinta minutos tras tomar algo ácido antes de cepillarse: en ese momento el esmalte está más blando.
- Use una pasta con flúor y, si tiene tendencia a la sensibilidad, una específica desensibilizante.
- Modere los refrescos, cítricos y bebidas ácidas, y enjuáguese con agua después de tomarlos.
- Si aprieta o rechina los dientes, consulte por una férula de descarga.
- Acuda a sus revisiones y limpiezas periódicas: detectar a tiempo una retracción o una caries evita la sensibilidad.
Muchos casos empiezan por un gesto tan cotidiano como cepillarse mal. Si quiere revisar su técnica, le será útil nuestra guía sobre los errores más frecuentes al cepillarse los dientes.
Cuándo acudir a su dentista
La sensibilidad dental leve y ocasional puede manejarse en casa, pero conviene pedir cita cuando el dolor se prolonga, se concentra en un solo diente, aparece de forma espontánea o no mejora en dos o tres semanas pese a los cuidados. Estos signos suelen indicar una caries, una fractura o una retracción avanzada que requieren tratamiento profesional.
En P&P Clinic valoramos su caso sin coste en la primera visita: revisamos el estado del esmalte y de las encías, identificamos la causa y le proponemos un plan claro dentro de nuestra odontología general, con presupuesto cerrado y financiación hasta 60 meses cuando el tratamiento lo requiere. Y si la molestia es intensa o repentina, recuerde que también atendemos urgencias dentales el mismo día.